
Sé que no me conoces personalmente pero estoy seguro que has oído hablar de mi, permíteme que te refresque un poco la memoria: soy aquel niño orgulloso poseedor de una Nintendo, el que siempre miró con malos ojos a tu mascota azul por ser una amenaza de mi idolatrado fontanero Italiano. Soy quien se encargó de dejar claro entre sus amigos la superioridad de la máquina de Nintendo frente a tu MegaDrive, aquel que deseo que fracasaras simplemente por tener una máquina rival.